CRISIS LOCAL DE CONSECUENCIAS MUNDIALES EN LIBIA


Cada día crece más la tensión tanto en Libia, como a su alrededor, lo que representa un claro ejemplo de cómo una crisis local puede tener consecuencias mundiales. La creciente presencia de las fuerzas armadas extranjeras en las fronteras con Libia puede ser una señal de una posible operación militar contra este estado árabe.

Así, ayer, 7 de marzo, el Presidente Barack Obama volvió a advertir a las autoridades libias que deberían asumir toda su responsabilidad por la ‘inaceptable’ violencia, desatada por los partidarios de Muammar Gaddafi contra sus adversarios. El mandatario estadounidense también comunicó que la OTAN está considerando todas las opciones para dar respuesta adecuada frente a los trágicos acontecimientos que sacuden últimamente el país norteafricano. Entre las opciones que baraja Occidente figura la intervención militar.


''Quiero dar a entender bien claro a los que rodean al coronel Gaddafi, que ellos mismos escogen la manera de actuar, pero serán responsables por cualquier violencia que siga ocurriendo. EE. UU. siempre estará hombro con hombro con el pueblo libio, que ha tenido que enfrentarse a una violencia inaceptable”, expresó Obama tras el encuentro con la primera ministra australiana, Julia Gillard, quien está en Washington para sostener diversas reuniones.

La decisión de una posible operación militar de la OTAN para enmendar la situación en Libia puede ser adoptada en el próximo encuentro de los ministros de Defensa de la Alianza, que se celebrará los días 10 y 11 de marzo en Bruselas, según comunicó el embajador de EE.UU. ante la OTAN, Ivo Daalder.

En una conferencia telefónica, el diplomático no descartó que en dicha reunión los ministros busquen las vías para poner en práctica la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, de hacer efectivo el embargo en el suministro de armas a Libia y crear una zona de exclusión aérea para la aviación militar de este país.

Afirmó además, que en espera de la resolución del Consejo de Seguridad, la OTAN ha decidido ampliar de 10 a 24 horas diarias el funcionamiento del sistema de vigilancia AWACS de alerta temprana, capaz de detectar a larga distancia actividades aéreas y movimientos en la superficie de Libia. De este modo, la comunidad internacional tendrá mayor claridad acerca de lo que está ocurriendo en ese país, en particular sobre los ataques que lanzan las fuerzas leales a Muammar Gaddafi contra los rebeldes, explicó el embajador.

Mientras que la presión por parte de EE. UU. de una intervención militar en el país norteafricano es cada vez más evidente, algunos países europeos, se pronuncian a favor de un consentimiento expreso del Consejo de Seguridad de la ONU, antes de que se emprenda cualquier acción militar. Dmitri Rogozin, representante ruso ante la OTAN, anunció: “Si EE.UU. y Reino Unido optan por intervenir, se trataría de una grave violación del derecho internacional. Sólo la ONU puede tomar esta decisión. He discutido este problema con el secretario general de esta organización y creo que la opinión de Moscú se ha tenido en cuenta”.

Ayer, 7 de marzo, el Ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, exhortó insistentemente a parar la violencia en Libia y resolver el problema con medios políticos.

Serguéi Lavrov. AFP / Fabrice Coffrini

“La situación en Libia provoca una seria inquietud, porque en realidad, se trata ya de una guerra civil. Es necesario parar la violencia contra la población. Los crímenes que se cometan no deben quedar impunes. Además apoyamos los esfuerzos de la comunidad internacional sobre la prestación de ayuda humanitaria. Rusia respalda ‘la iniciativa del secretario general de la ONU de asignar un representante especial para cuestiones humanitarias en la región”, destacó el diplomático ruso en una conferencia de prensa.

Los países latinoamericanos mantienen posturas similares a la rusa. En este sentido, el viernes se anunció que el Gobierno de Libia autorizó a Caracas hacer las gestiones pertinentes para seleccionar a los integrantes de una comisión internacional de paz, cuya creación había sido propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez para buscar una solución negociada al conflicto. Entre otras reacciones hay que destacar la de la Liga Árabe, que al igual que muchos otros países, se han manifestado en contra de cualquier invasión a Libia.

En este momento de tensión e incertidumbre internacional, de posibles operaciones militares, de congelamiento de los activos financieros de la familia Gaddafi y de la exclusión de ese país del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Saif al-Islam Gaddafi, hijo del líder libio, expresó su clara actitud antioccidental en una entrevista al canal ‘Al-Jazeera’ diciendo que ‘los extranjeros no entenderán nunca al pueblo libio’.


“Vosotros no sois libios. Todas vuestras opiniones sobre nuestro país no las hacéis sino basándoos en mensajes de ciudadanos libios. Ya he repetido muchas veces – si queréis saber la verdad – id a Trípoli y preguntad a cualquiera allí. Yo, mientras tanto, sé absolutamente todo sobre lo que sucede en Libia… recibimos numerosas llamadas de parte de la gente que piden librarlos del caos en que han sumido nuestra patria las bandas armadas… Los últimos no pueden llevar a la gente hacia la democracia. No permitiremos que dos o tres centenares de personas irresponsables mantengan como rehén a todo el país’, comunicó Gaddafi. ‘Los extranjeros consideran que no hacemos nada y que nos da igual lo que sucede. Pero no es así. Libia para nosotros es una gran familia. Y cada día hacemos todos los esfuerzos para que vuelva la paz y la armonía’.

La situación actual en Libia

Los medios de comunicación anuncian que a pesar de los obstáculos de los partidarios de Gaddafi, más de 100.000 personas han cruzado ya, desde el comienzo del conflicto, la frontera libio-tunecina, según informó el Comité Internacional de la Cruz Roja. Actualmente con ayuda de los países europeos y EE. UU., se realiza una evacuación constante de refugiados desde el territorio de Libia, entre los que se encuentran trabajadores procedentes de países extranjeros, mayoritariamente de Egipto.

Hace unas horas, ha aterrizado en la isla tunecina de Djerba el segundo avión del Ministerio de Emergencias ruso con más de 30 toneladas de ayuda humanitaria para los refugiados libios. El pasado 6 de marzo llegó el primer avión con ayuda desde la Federación de Rusia.

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