La agencia federal ya estaba tratando de lozalizar a Edward Snowden días antes de que se publicaran las filtraciones en las que revelaba el supuesto plan de vigilancia que las autoridades de inteligencia estadounidense tenían organizado en connivencia con algunas de las más importantes empresas de Internet.

 Snowden trabajaba en unas instalaciones de la NSA en Hawaii hasta el día en que hace alrededor de un mes alegó una enfermedad y pidió una baja sin sueldo. Desde entonces no volvieron a saber de él y tras unas pesquisas iniciales por su superior fueron las propias autoridades gubernamentales las que emprendieron su búsqueda.

Tenía una reputación muy positiva sobre sus habilidades como administrador de sistemas, desempeño que le permitía un fácil acceso a servidores que contenían información clasificada tanto en la NSA como posiblemente en otras agencias nacionales de inteligencia. Nada hacía sospechar que pudiera hacerse con información clasificada como Alto Secreto, de hecho había pasado sin problemas diversas pruebas a las que se somete a los empleados de la NSA, lo que incluye en su caso superar un interrogatorio con el polígrafo cuando anteriormente estuvo trabajando para la CIA.

 Pero no tardó más de cuatro semanas en su nuevo destino de Hawaii en conocer los datos que ahora ha filtrado, y tras solicitar esa baja y poner excusas para no reincorporarse a su puesto y poco después ni siquiera lograban contactar con él así que comenzó la búsqueda. Por otro lado, mientras la prensa se hacía eco de estas filtraciones aún no se estableció una relación entre las mismas y Snowden, lo que sólo sucedió cuando este mismo lo reconoció.

agencias

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