Un máximo de 15 personas murieron el lunes, luego que fuerzas de seguridad de Irak se enfrentaran a hombres armados y suicidas con bomba que tomaron rehenes durante ataques a un recinto del Gobierno y a una estación policial en la provincia de Anbar, dijeron autoridades.

Un suicida hizo detonar los explosivos que llevaba fuera del complejo en Bagdhadi, unos 190 kilómetros al oeste de la capital, mientras que otros atacantes disfrazados con uniformes militares irrumpieron en el lugar y tomaron a varias personas como rehenes, reteniéndolas en una estación policial.

En un ataque por separado contra otra estación de la policía en la misma ciudad, personal de seguridad logró frustrar la emboscada cuando cuando mataron a dos asaltantes y detuvieron a otro.

No estuvo claro de inmediato si las víctimas del lunes perdieron la vida durante el ataque inicial contra el recinto del Gobierno o en el enfrentamiento que siguió a la irrupción de las fuerzas de seguridad en el lugar.

Mohammed Fatehi, portavoz del gobernador de Anbar, dijeron que siete personas murieron. Pero fuentes policiales afirmaron que al menos 13 personas fallecieron en los ataques, sin incluir a los suicidas. Se piensa que un jefe policial está entre las víctimas fatales.

Las cifras sobre fallecidos a menudo varían en Irak por las distintas versiones de los hechos.

Los atentados resaltaron la delicada situación de seguridad que aún vive Irak mientras las últimas tropas estadounidenses se preparan para el repliegue a fines del 2011, más de ocho años después de la invasión que derrocó al dictador Saddam Hussein.

La violencia en Irak ha caído drásticamente desde los niveles más elevados de tensión sectaria del 2006 y el 2007, pero insurgentes islamistas sunitas y milicias chiitas aún llevan a cabo atentados a diario.

Agencias

Las Fuerzas Irak ponen fin a toma rehenes, varios muertos


Un máximo de 15 personas murieron el lunes, luego que fuerzas de seguridad de Irak se enfrentaran a hombres armados y suicidas con bomba que tomaron rehenes durante ataques a un recinto del Gobierno y a una estación policial en la provincia de Anbar, dijeron autoridades.

Un suicida hizo detonar los explosivos que llevaba fuera del complejo en Bagdhadi, unos 190 kilómetros al oeste de la capital, mientras que otros atacantes disfrazados con uniformes militares irrumpieron en el lugar y tomaron a varias personas como rehenes, reteniéndolas en una estación policial.

En un ataque por separado contra otra estación de la policía en la misma ciudad, personal de seguridad logró frustrar la emboscada cuando cuando mataron a dos asaltantes y detuvieron a otro.

No estuvo claro de inmediato si las víctimas del lunes perdieron la vida durante el ataque inicial contra el recinto del Gobierno o en el enfrentamiento que siguió a la irrupción de las fuerzas de seguridad en el lugar.

Mohammed Fatehi, portavoz del gobernador de Anbar, dijeron que siete personas murieron. Pero fuentes policiales afirmaron que al menos 13 personas fallecieron en los ataques, sin incluir a los suicidas. Se piensa que un jefe policial está entre las víctimas fatales.

Las cifras sobre fallecidos a menudo varían en Irak por las distintas versiones de los hechos.

Los atentados resaltaron la delicada situación de seguridad que aún vive Irak mientras las últimas tropas estadounidenses se preparan para el repliegue a fines del 2011, más de ocho años después de la invasión que derrocó al dictador Saddam Hussein.

La violencia en Irak ha caído drásticamente desde los niveles más elevados de tensión sectaria del 2006 y el 2007, pero insurgentes islamistas sunitas y milicias chiitas aún llevan a cabo atentados a diario.

Agencias