Luego de una jornada que se caracterizó por la fuerte represión que ejerció Carabineros en las marchas convocadas por el movimiento estudiantil, ciudadanos de todas partes de Chile respondieron al llamado de la presidenta de la Fech, Camila Vallejo, y dieron vida al “cacerolazo” en contra de la violencia policial.

Un poco antes de las 21:00 horas y justo después de que Fuerzas Especiales impidiera la realización de la manifestación organizada por los universitarios en Plaza Italia – a través de la utilización desmedida de gases lacrimógenos – los santiaguinos comenzaron a hacer sonar ollas, sartenes, cacerolas y otros implementos para respaldar las demandas estudiantiles.

Incluso, en algunos puntos de la capital las personas salieron a la calle y formaron grandes grupos para hacer ruido, tal como ocurrió en la Plaza Brasil. En Providencia, en tanto, en la mayoría de las esquinas entre Salvador y Carlos Antúnez, se congregaron jóvenes y familias que golpeaban sus trastos, acompañados por las bocinas de los automovilistas que pasaban o que salieron de sus casas para repudiar la represión.

En el sector sur de Santiago, también se escucharon con fuerza las cacerolas y – con menos masividad- en algunas partes del sector oriente se replicaron las protestas, en especial, en el Barrio El Golf y Los Dominicos. La manifestación se repitió además en otras ciudades del país como Valparaíso, Viña del Mar, Arica y Concepción.

El “cacerolazo” también se presentó con fuerza en las redes sociales, donde alcanzó a ser el tema destacado en twitter y repletó los estados de Facebook.

Y aunque esta iniciativa tuvo un carácter ciudadano y pacífico, vecinos del perímetro de Plaza Italia y los que hacían sonar sus ollas en las inmediaciones de la Casa Central de la Universidad de Chile, denunciaron que Carabineros insistía en dispersarlos.

Este tipo de protesta tiene su antecedente en la dictadura y sumó otro dolor de cabeza al Presidente Sebastián Piñera, quien aparece con un escuálido 26 por ciento de aprobación en las encuestas.

Pese a la fuerte represión policial, los estudiantes aseguraron que no se dejarían amedrentar y que continuarán las movilizaciones. De hecho, ya se convocó a un paro nacional para el próximo martes 9 de agosto.

Este viernes la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) deberá dar una respuesta al proyecto presentado por el ministro de Educación, Felipe Bulnes. Sin embargo, de acuerdo a las informaciones que se han conocido, ya habrían varias federaciones que expresaron su rechazo a esta segunda oferta del Ejecutivo.

Histórico Cacerolazo en apoyo a los estudiantes


Luego de una jornada que se caracterizó por la fuerte represión que ejerció Carabineros en las marchas convocadas por el movimiento estudiantil, ciudadanos de todas partes de Chile respondieron al llamado de la presidenta de la Fech, Camila Vallejo, y dieron vida al “cacerolazo” en contra de la violencia policial.

Un poco antes de las 21:00 horas y justo después de que Fuerzas Especiales impidiera la realización de la manifestación organizada por los universitarios en Plaza Italia – a través de la utilización desmedida de gases lacrimógenos – los santiaguinos comenzaron a hacer sonar ollas, sartenes, cacerolas y otros implementos para respaldar las demandas estudiantiles.

Incluso, en algunos puntos de la capital las personas salieron a la calle y formaron grandes grupos para hacer ruido, tal como ocurrió en la Plaza Brasil. En Providencia, en tanto, en la mayoría de las esquinas entre Salvador y Carlos Antúnez, se congregaron jóvenes y familias que golpeaban sus trastos, acompañados por las bocinas de los automovilistas que pasaban o que salieron de sus casas para repudiar la represión.

En el sector sur de Santiago, también se escucharon con fuerza las cacerolas y – con menos masividad- en algunas partes del sector oriente se replicaron las protestas, en especial, en el Barrio El Golf y Los Dominicos. La manifestación se repitió además en otras ciudades del país como Valparaíso, Viña del Mar, Arica y Concepción.

El “cacerolazo” también se presentó con fuerza en las redes sociales, donde alcanzó a ser el tema destacado en twitter y repletó los estados de Facebook.

Y aunque esta iniciativa tuvo un carácter ciudadano y pacífico, vecinos del perímetro de Plaza Italia y los que hacían sonar sus ollas en las inmediaciones de la Casa Central de la Universidad de Chile, denunciaron que Carabineros insistía en dispersarlos.

Este tipo de protesta tiene su antecedente en la dictadura y sumó otro dolor de cabeza al Presidente Sebastián Piñera, quien aparece con un escuálido 26 por ciento de aprobación en las encuestas.

Pese a la fuerte represión policial, los estudiantes aseguraron que no se dejarían amedrentar y que continuarán las movilizaciones. De hecho, ya se convocó a un paro nacional para el próximo martes 9 de agosto.

Este viernes la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) deberá dar una respuesta al proyecto presentado por el ministro de Educación, Felipe Bulnes. Sin embargo, de acuerdo a las informaciones que se han conocido, ya habrían varias federaciones que expresaron su rechazo a esta segunda oferta del Ejecutivo.