¿Es China autora de un hackeo internacional?
McAfee, experta global en seguridad informática, reveló desde Boston el ciberataque a setenta y dos empresas, organizaciones diversas y gobiernos. La firma califica los ataques como “la mayor serie en la historia de Internet y su autor es estatal”.



El comunicado de McAfee no llega a identificarlo, pero muchos afectados y otros operadores del sector aseguran que los culpables actúan desde China. Por lo menos, dos expertos sostienen que las evidencias remiten a Beijing. Debe consignarse, por otra parte, que los ataques parecen haberse iniciado hace cinco años.

Hasta el momento, la nómina de víctimas abarca los gobiernos de Estados Unidos, Taiwán, Surcorea, Canadá, Vietnam y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSA), además del Comité Olímpico Internacional (COI). También se ha detectado una larga serie de empresas vinculadas a defensa y tecnologías de punta.

“Compañías privadas y reparticiones oficiales han sido o son violentadas y saqueadas día a día. Esto genera deterioro competitivo, filtración de secretos, etc.”, señala Dimitri Alpyeróvich, vicepresidente a cargo de investigaciones en McAfee.”Nos hallamos –agrega- ante la mayor transferencia ilegal de activos en términos de propiedad intelectual. Su escala es aterradora”.

En el caso de Naciones Unidas, los piratas penetraron en 2008 el sistema informático de la sede ginebrina. Los técnicos de la organización tardaron casi dos años en advertirlo. Al respecto, admite Alpyeróvich, “nos sorprendieron inclusive a nosotros la amplia diversidad de entidades afectadas y la temeridad de esos hackers”. Estos datos figuran en un informe de quince páginas difundido el miércoles.

El destino de esos datos “es un interrogante abierto. Sin embargo, basta una pequeña fracción del material robado para fabricar productos más competitivos o superar a rivales en negociaciones claves. Todo ello implica una amenaza económica”, subraya el ejecutivo. McAfee recién descubrió la amplitud de los ciberataques en marzo. Los investigadores estaban revisando contenidos de un servidor de comando/control, localizado en 2009, vinculado a violaciones de seguridad en firmas de defensa.

La compañía bautizó el hacking “operación shady RAT”, algo así como “operación rata turbia”. Sus primeros indicios provienen de 2006, pero nadie descarta intrusiones más antiguas aun no detectadas. En inglés, RAT también es sigla de remote access tool, herramienta de acceso remoto, y los técnicos la emplean para entrar en redes a distancia. Algunas irrupciones duraron “apenas” un mes, pero la más extensa hasta ahora (¡veintiocho meses!) castigó al comité olímpico de un país asiático no identificado. Tal vez sea Japón.

Beijing está tras este megaataque, presume James Lewis (Centro de Estudios Estratégicos internacionales, Washington). En ese caso, “sus objetivos apuntan a información particularmente útil para los chinos. Por ejemplo, los sistemas del COI y su red ya fueron pirateados antes de los juegos en Beijing (2008). Igual ocurrió con sitios taiwaneses. Pese a la mejora de relaciones comerciales, China sigue considerando a Formosa como “provincia rebelde”. A su vez, McAfee tiene sus propios problemas de transparencia desde que, hace poco, compró Intel IntCo, una firma con clientes orientales. A eso se atribuye la reticencia a dar nombres en sus comunicados públicos.

China autora de un hackeo internacional


¿Es China autora de un hackeo internacional?
McAfee, experta global en seguridad informática, reveló desde Boston el ciberataque a setenta y dos empresas, organizaciones diversas y gobiernos. La firma califica los ataques como “la mayor serie en la historia de Internet y su autor es estatal”.



El comunicado de McAfee no llega a identificarlo, pero muchos afectados y otros operadores del sector aseguran que los culpables actúan desde China. Por lo menos, dos expertos sostienen que las evidencias remiten a Beijing. Debe consignarse, por otra parte, que los ataques parecen haberse iniciado hace cinco años.

Hasta el momento, la nómina de víctimas abarca los gobiernos de Estados Unidos, Taiwán, Surcorea, Canadá, Vietnam y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSA), además del Comité Olímpico Internacional (COI). También se ha detectado una larga serie de empresas vinculadas a defensa y tecnologías de punta.

“Compañías privadas y reparticiones oficiales han sido o son violentadas y saqueadas día a día. Esto genera deterioro competitivo, filtración de secretos, etc.”, señala Dimitri Alpyeróvich, vicepresidente a cargo de investigaciones en McAfee.”Nos hallamos –agrega- ante la mayor transferencia ilegal de activos en términos de propiedad intelectual. Su escala es aterradora”.

En el caso de Naciones Unidas, los piratas penetraron en 2008 el sistema informático de la sede ginebrina. Los técnicos de la organización tardaron casi dos años en advertirlo. Al respecto, admite Alpyeróvich, “nos sorprendieron inclusive a nosotros la amplia diversidad de entidades afectadas y la temeridad de esos hackers”. Estos datos figuran en un informe de quince páginas difundido el miércoles.

El destino de esos datos “es un interrogante abierto. Sin embargo, basta una pequeña fracción del material robado para fabricar productos más competitivos o superar a rivales en negociaciones claves. Todo ello implica una amenaza económica”, subraya el ejecutivo. McAfee recién descubrió la amplitud de los ciberataques en marzo. Los investigadores estaban revisando contenidos de un servidor de comando/control, localizado en 2009, vinculado a violaciones de seguridad en firmas de defensa.

La compañía bautizó el hacking “operación shady RAT”, algo así como “operación rata turbia”. Sus primeros indicios provienen de 2006, pero nadie descarta intrusiones más antiguas aun no detectadas. En inglés, RAT también es sigla de remote access tool, herramienta de acceso remoto, y los técnicos la emplean para entrar en redes a distancia. Algunas irrupciones duraron “apenas” un mes, pero la más extensa hasta ahora (¡veintiocho meses!) castigó al comité olímpico de un país asiático no identificado. Tal vez sea Japón.

Beijing está tras este megaataque, presume James Lewis (Centro de Estudios Estratégicos internacionales, Washington). En ese caso, “sus objetivos apuntan a información particularmente útil para los chinos. Por ejemplo, los sistemas del COI y su red ya fueron pirateados antes de los juegos en Beijing (2008). Igual ocurrió con sitios taiwaneses. Pese a la mejora de relaciones comerciales, China sigue considerando a Formosa como “provincia rebelde”. A su vez, McAfee tiene sus propios problemas de transparencia desde que, hace poco, compró Intel IntCo, una firma con clientes orientales. A eso se atribuye la reticencia a dar nombres en sus comunicados públicos.