jueves, 2 de junio de 2011

el gran oro de los himalaya mas una carta de ello !!

.Querido amigo:

.. Mi nombre es Manilal Gurung, soy un chamán Raji de una pequeña aldea en la región de Surkhet, en el centro del Nepal, quizás te suene lejano, incluso exótico… para mí es, simplemente, mi hogar desde que nací hace 63 años. Te escribo para hacerte llegar un ruego, una protesta, un pequeño reproche hacia tus paisanos que están acabando con uno de nuestros últimos reductos de supervivencia y veneración: La Miel.

..antes de pedirte un favor quiero contarte un poco la historia de nuestra tradición y culto a la Apis Laboriosa, la abeja más grande y bella del planeta. Se que desde la ignorancia es muy difícil apreciar nuestras necesidades y carencias, por ello quiero sorprenderte compartiendo nuestra usanza con la miel para que el valor de tu fascinación pueda, quizás, generar protección a mis abejas.

Dos veces al año, durante la floración de los rododendros, varias tribus de nuestra tierra nos reunimos para la iniciación del rito en la cosecha de Miel. Son varias generaciones de Rijis y Gurungs las proveedoras del entusiasmo y fascinación por nuestras hermanas las Abejas. Su miel se mezcla en nuestro paisaje con las deidades Sunpal, Deopal y Rajuwali, y nos permite la sanación espiritual a través de la conexión terrenal con los chamanes.



Unos días antes preparamos el material necesario para la faena, e iniciamos la marcha (a veces de varios días caminando) hasta llegar, exhaustos de carga y distancia, a los acantilados de Bhujung y Pasgaon a 2500 metros de altura. Riscos de más de 200 metros, con el nombre de alguno de nuestros antepasados fallecidos en anteriores cosechas y hogar milenario de las abejas.

El ritual de la cosecha, que varía ligeramente de nuestra comunidad a otra, lo iniciamos, vestidos de nuestras mejores galas, con una oración y un culto-ceremonial de flores, frutas y arroz…

…A continuación, encendemos un fuego con rastrojos en la base del acantilado para que el humo obligue a salir a los insectos de sus colmenas; grandes ‘peines’, con forma de luna, de dos metros de altura que penden al abismo de Deopal. Desde arriba, una compañero desciende el acantilado (en carnes y sin arnés) aprovechándose para ello de una larga escalera artesanal hecha de bambú y cuerdas de cáñamo.

En la cima, el mejor amigo del cazador asegura con su cuerpo y mente la vida de su hermano, y le sirve teas humeantes como única protección, mientras va cantando al resto de compañeros las andanzas de la cacería..

..en ese momento una gran vara de bambú con un estilete en el extremo convierte en equilibrista a nuestro hermano, que con la destreza aprendida de sus antepasados secciona eficazmente la verdadera “luna de miel” para introducirla en el capacho de mimbre suspendido. Todos nosotros observamos conmovidos desde abajo el momento desgarrador, a la vez de mágico, de la cosecha..

Cuando la canasta se llena, se baja hasta el terreno, se vacía y se utiliza de nuevo. Toda la operación desde el principio hasta el final es muy delicada. Puede tomar de 2 a 3 horas o más cosechar una sola de las muchas colonias.. Cuando la jornada se acaba y después de la cosecha selectiva (no se exterminan la totalidad de los panales para favorecer la sostenibilidad ) deshacemos el camino pero con la sombra de los canastos a nuestras espaldas.. En el siguiente vídeo puedes ver una de nuestras últimas jornadas..

..la meditación viene tras el impacto..Me cuentan que nuestras costumbres se comparan con vuestras hazañas y la espectacularidad del contexto os ha convertido a vosotros en espectadores y protagonistas ordinarios de nuestras cacerías.. Cada temporada se esquilman colonias enteras innecesariamente como tributo a la sobre-explotación de los insectos: documentales (con accidente incluido), rutas de trekking, sobreexplotación turística, industrialización de la miel.. hacen de vuestros placeres una condena a nuestras penurias..

rodaje del documental Jimmy and the Wild Honey Hunters.

..hace unos años trajisteis de Europa la Apis mellifera para polinizar los cultivos no nativos y aumentar la producción de falsa miel autóctona. La competencia de las dos especies unida a la desforestación y disminución del forraje ha diezmado sus colonias además de nuestras esperanzas por recuperar las producciones pasadas.

Mi consuelo ahora es vuestra conciencia, gracias a la labor de la gente del ICIMOD y del fotógrafo Eric Valli nuestros ojos han sido también tus ojos y vuestros escrúpulos nuestra certidumbre y esperanza.



La carta es una recreación de kurioso basada en hechos y personajes reales. Eric Valli, fotógrafo de este post, cineasta y escritor se embarcó a finales de los ochenta en la búsqueda de los auténticos cazadores de miel del Nepal tras leer unas lineas del libro Siete años en el Tíbet de Heinrich Harrer. Tras un año y medio de búsqueda encontró a Manilal en una aldea del centro del país y se convirtió en el protagonista de una excelente película documental “Cazadores de Miel” 1988 y un libro, junto a Diane Summers con las mejores instantáneas de la experiencia. Más adelante vendió los derechos a National Geographic a condición de que reinvirtiera en la preservación de la comunidad. Eric Valle nunca quiso revelar el lugar exacto donde se encontraban la aldea de Manilal para preservar sus costumbres de la avalancha de turistas. Desafortunadamente no logró sus objetivos.









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Oleh