jueves, 24 de marzo de 2011

Gran ataque aliado para evitar que Gadafi siga avanzando


Caravanas de jóvenes con banderas revolucionarias conducen sus vehículos hacia la plaza del puerto. A ritmo de bocinas y disparos al aire devuelven a la capital rebelde una imagen que había perdido tras los bombardeos de Gadafi hace una semana. La ciudad se preparaba a última hora de la tarde para el viernes, jornada de rezo y lucha en la que la oposición volverá a exigir «el adiós» del líder libio y dará gracias a la comunidad internacional por su intervención militar. Towfik sigue la romería festiva desde su peluquería, vuelve a trabajar tras cinco días escondido junto a su familia en una aldea del norte, con un ojo en la calle y otro en la televisión sigue las noticias sobre el avión derribado en Misrata por los cazas franceses. «Así no hay quien se concentre», repite ante el nutrido grupo de clientes ansiosos por acicalarse de cara al día sagrado.

Los aliados lanzaron un potente ataque desde mar y aire y ayer, por primera vez desde el inicio de las operaciones, los cazas franceses derribaron un avión libio en el aeropuerto de Misrata. La tercera ciudad del país y último feudo rebelde en el oeste, a menos de 200 kilómetros de Trípoli, volvió a ser el centro de atención debido a las denuncias de médicos y vecinos sobre la presencia de francotiradores de Gadafi —que la víspera causaron al menos 17 muertos— y los tanques apostados en las cercanías del hospital y del puerto, donde miles de trabajadores africanos esperan la llegada de un ferry salvador.

Pese al caos absoluto en las filas militares rebeldes, el portavoz militar revolucionario, coronel Ahmad Omar Bany, aseguró que «hubo una incursión de 39 tanques de Gadafi en Misrata que fueron repelidos por los rebeldes que lograron destruir 22 vehículos blindados». Palabras pronunciadas durante una rueda de prensa en la que anunció asimismo la próxima constitución de un Ejército nacional que empezará «desde cero» y en el que el ex ministro de Interior y número dos de Gadafi, general Abdelfatah Yunes, será jefe del Estado Mayor. El portavoz militar rebelde aprovechó para insistir en que «no queremos fuerzas extranjeras en suelo libio».

A cada noche de bombardeos le sigue la denuncia de Trípoli sobre civiles muertos a causa de los ataques. El régimen mostró a la prensa internacional los cuerpos de 18 militares y civiles víctimas del fuego aliado, extremo negado por los portavoces de la coalición y por los rebeldes, que aseguran que se trata de una estrategia de propaganda más del régimen al que acusan de «conservar los cuerpos de nuestra gente en morgues, para exhibirlos ahora como si fueran sus muertos», según declaraciones de un miembro del Consejo a la emisora Libia libre.

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Oleh