martes, 29 de marzo de 2011

aliados bombardean el palacio de Gadafi para forzar su exilio


Gadafi fuera: sí o sí. Este fue el compromiso que adquirieron ayer los representantes de los 40 países aliados y el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, que reunidos en Londres dejaron claro que la campaña militar aérea —bajo mando de la OTAN— seguirá hasta cumplir su objetivo. Tanto es así, que al mismo tiempo que se celebraba la Conferencia de aliados en Londres, los bombardeos de la coalición se intensificaban en Trípoli y en las mismas residencias que en la capital tiene el dictador libio, Muamar Gadafi.

Las columnas de humo negro que emanaban de su residencia en el barrio de Tajura fueron la más clara de las advertencias (y presiones) que el dictador libio puede entender. Poco después Barack Obama, presidente de Estados Unidos, aseguraba en una entrevista a la cadena NBC que no descarta la opción de ayudar a los rebeldes para forzar la salida del dictador libio. «No lo he descartado. Estamos contemplando todas las opciones», dijo con rotundidad. Obama también subrayó que los ataques de la coalición y las sanciones impuestas han conseguido «debilitar» a Gadafi, por lo que mostró su confianza en que este «en última instancia» abandone el poder.

Tras el palo, los aliados también ofrecieron a Gadafi algo de zanahoria.De este modo ofrecieron un alto el fuego al dictador libio, urgiendo a Gadafi, a modo de contrapartida, a aceptar un exilio como salida a la crisis. ¿Qué país podría ser el destino de Gadafi? Aquí la Unión Africana podría jugar un papel clave. Un total de 22 de los 54 Estados que comprenden esta organización no son miembros del Tribunal Penal Internacional —cuyo fiscal jefe ha abierto una investigación contra los dirigentes libios— y podrían recibir de este modo a Gadafi con los brazos abiertos.

En este sentido la ministra de Asuntos Exteriores española, Trinidad Jiménez, apostó por «facilitar las cosas» para que el coronel Muamar Gadafi abandone Libia una vez que acceda a dejar el poder, porque ésta sería la «mejor manera» de comenzar un proceso de «reconciliación nacional» en Libia.

En la presentación de las conclusiones de la Conferencia de Londres, el ministro de Exteriores británico, William Hague, quiso subrayar que el futuro político de Libia pertenece a los libios: «No estamos aquí para elegir el gobierno de Libia. Esto lo tienen que hacer los libios». Las conclusiones mostraron un frente homogéneo al reafirmar el compromiso contraído con las resoluciones 170 y 173 de la ONU «para acometer las restricciones y sanciones al régimen».

Al lado de Hague, el primer ministro de Qatar, el jeque Hamad bin Jassim bin Jaber, mostró la cara árabe que precisaba la conferencia. El jeque señaló que este es «un momento triste para el mundo árabe» y pidió a Gadafi que abandone el poder «mientras la oferta esté sobre la mesa».

Este doble mensaje estuvo presente en la conferencia. El primer ministro británico, David Cameron, y Hillary Clinton dejaron claro que el bombardeo contra las fuerzas de Gadafi continuaría mientras el líder libio siguiera violando las resoluciones.

Reino Unido y EE.UU. coincidieron en que hay tres objetivos básicos de la intervención internacional: detener los ataques a civiles, presionar a Gadafi para que deje el país y planear el futuro de Libia. Clinton no dudó en señalar que la opción de armar a los rebeldes está abierta a pesar del embargo de armas a las partes en el conflicto. «La resolución 1973 revoca el embargo de manera que si una nación decide armar a la oposición puede hacerlo. Nosotros no hemos tomado todavía una decisión al respecto», dijo Clinton en la conferencia de prensa posterior a la reunión.
El papel de Turquía

Por su parte, Turquía —que quiere jugar un papel influyente en la crisis Libia— fue uno de los principales impulsores de la opción del exilio para Gadafi, mientras que el canciller de Italia, Franco Frattini, pareció hablarle directamente a la cara a su otrora aliado Gadafi: «Tiene que entender que sería un acto de valentía de su parte dejar el país»

Más allá de las conclusiones de la conferencia, mucho depende de lo que pase en el terreno. Por el momento, no parece haber ninguna señal de que las fuerzas de Gadafi estén por abandonar la lucha. Más bien, durante el día, el tono de confianza, determinación y seguridad en la victoria que transmitían los participantes en la Conferencia de Londres contrastaba con la situación en el terreno y la aparente recuperación militar de Gadafi.

Comparte en Redes sociales

Las claves se entregan por correo debes estar inscrito en youtube

aliados bombardean el palacio de Gadafi para forzar su exilio
4/ 5
Oleh